domingo, 1 de marzo de 2009

El último demonio de Siech

Capítulo 1: segunda parte

Cuando la lluvia había empezado hace varios minutos, el pequeño despertó. Aun se encontraba con su madre que lo miraba fijamente mientras lloraba. Dudó si lo que lo despertó realmente fue la lluvia o las lagrimas que comenzaban a teñir este episodio de rojo. Un estruendoso ruido interrumpió la despedida. Un grupo del bando enemigo se acercaba y se escuchaba la cabalgata apresurada de los corceles. Su corazón comenzó a latir al ritmo del ruido que hacían los caballos. El quiso que su madre lo protegiera con su amable abrazo y perecer juntos, pero ella optó por salvarlo. Mientras más cerca se escuchaban, más sollozaba el niño. Fue entonces cuando quiso olvidar todo lo que había dicho su madre, ya que ahora sus palabras de despedida cobraban un poco de sentido. Su madre le tapó la boca, sintió que se ahogaba, lo tomó con mucha fuerza y lo empujó a unos altos matorrales. Desde ahí no pudo levantarse producto del impacto y con sus ojos llenos de lágrimas vio como cinco hombres, sobre sus caballos se bajaban, y sacaban sus espadas. Su madre lanzó un grito que él todavía escucha en sus peores pesadillas. Un golpe crudo dejó a su madre a metros de él. Agonizaba ella. Agonizaba su amor. Agonizaban sus recuerdos y la vida del pequeño se estremecía. El niño cayó de rodillas y tiritando no pudo mover ni un solo músculo al ver el cuerpo de su madre muy cerca de él. Espero que los hombres se fueran. Se acercó y lloró sobre la sangre de la persona que más amó en toda su corta existencia, de la persona que dio todo lo que tenía por él. Con sus manitos recorrió el rostro de su madre para nunca olvidarlo. Le cerró los ojos y peinó sus cabellos con sus diminutos dedos. Después de esto, gritó con toda su fuerza, casi como para traer a su mente el recuerdo más fresco. Intento calmar su propio dolor recordando lo felices que fuero juntos. Al tomar la mano de su madre escuchó nuevamente a los desgraciados que se la quitaron. Quiso morir junto a ella. En posición fetal y acurrucado entre los brazos de su madre esperó que llegara el momento de morir.

El último demonio de Siech

Capítulo 1: primera parte

Desde que nació, él supo que era distinto a todos los demás. Llevaba la cruz de todo un pueblo, y era el responsable de cultivar el legado de su raza. Pero llegó a saberlo aquel día que marcó el destino de todos. Su madre supo, antes que todos, que el fin de su civilización estaba cerca. La guerra había durado años sin encontrar una real solución a las diferencias de dos razas hermanas. Las tropas enemigas se acercaban al pueblo y era inminente su destrucción. Lo tomó de la mano y le explicó dulcemente que a partir de este día tendría que recordar su niñez con felicidad y prometerle que nunca olvidaría el nombre de su familia. A partir de ese momento no estaría solo, porque tendría el apoyo de toda su gente. Le pidió que no tuviera miedo porque ella creía en él. Luego de esas extrañas palabras, salieron de la ciudad. Caminaron toda la noche sin decir nada. Pasaban las horas y pequeñas manos del niño comenzaban a temblar. Fue entonces cuando la madre decidió llevarlo en sus brazos, como última muestra de cariño. Se quedó profundamente dormido, sintiendo el calor verdadero de su madre. Se sintió protegido y olvidó el sabor a despedida, que a pesar de su corta edad comprendía. El viento movía sus cabellos y el olor de los pinos inundaba el camino. El crujir de las hojas, el cantar de las aves, componían una dulce melodía de cuna especialmente dedicada para él. Era como si todo el oscuro bosque se hubiera puesto de acuerdo para cantarles al oído y calmar las penas de sus corazones. La luna los miraba con tristeza, escondiéndose en las nubes, y comenzaba a llorar.