Capítulo 1: segunda parte
Cuando la lluvia había empezado hace varios minutos, el pequeño despertó. Aun se encontraba con su madre que lo miraba fijamente mientras lloraba. Dudó si lo que lo despertó realmente fue la lluvia o las lagrimas que comenzaban a teñir este episodio de rojo. Un estruendoso ruido interrumpió la despedida. Un grupo del bando enemigo se acercaba y se escuchaba la cabalgata apresurada de los corceles. Su corazón comenzó a latir al ritmo del ruido que hacían los caballos. El quiso que su madre lo protegiera con su amable abrazo y perecer juntos, pero ella optó por salvarlo. Mientras más cerca se escuchaban, más sollozaba el niño. Fue entonces cuando quiso olvidar todo lo que había dicho su madre, ya que ahora sus palabras de despedida cobraban un poco de sentido. Su madre le tapó la boca, sintió que se ahogaba, lo tomó con mucha fuerza y lo empujó a unos altos matorrales. Desde ahí no pudo levantarse producto del impacto y con sus ojos llenos de lágrimas vio como cinco hombres, sobre sus caballos se bajaban, y sacaban sus espadas. Su madre lanzó un grito que él todavía escucha en sus peores pesadillas. Un golpe crudo dejó a su madre a metros de él. Agonizaba ella. Agonizaba su amor. Agonizaban sus recuerdos y la vida del pequeño se estremecía. El niño cayó de rodillas y tiritando no pudo mover ni un solo músculo al ver el cuerpo de su madre muy cerca de él. Espero que los hombres se fueran. Se acercó y lloró sobre la sangre de la persona que más amó en toda su corta existencia, de la persona que dio todo lo que tenía por él. Con sus manitos recorrió el rostro de su madre para nunca olvidarlo. Le cerró los ojos y peinó sus cabellos con sus diminutos dedos. Después de esto, gritó con toda su fuerza, casi como para traer a su mente el recuerdo más fresco. Intento calmar su propio dolor recordando lo felices que fuero juntos. Al tomar la mano de su madre escuchó nuevamente a los desgraciados que se la quitaron. Quiso morir junto a ella. En posición fetal y acurrucado entre los brazos de su madre esperó que llegara el momento de morir.